En una era tan digitalizada, es muy complicado vivir ausente de las redes sociales y de todo lo que sucede en la nube. Varios estudios demuestran que más del 80% de la población pasa una media de dos o tres horas diarias en aplicaciones como Instagram, TikTok, la antigua Twitter o Facebook. Y la mayoría de ese tiempo se basa en hacer scroll y actualizar las últimas historias publicadas, sin siquiera interaccionar con amigos, familiares u otros usuarios.
Estos datos demuestran que la sociedad actual vive inmersa en las pantallas en todo momento. Es cierto que ha habido muchos avances gracias a la digitalización y que la lista de beneficios es infinita. Ya no hace falta ir al estadio a ver el partido para poder probar suerte en las apuestas deportivas online. Ya no hay que reservar con antelación la entrada del estreno de la nueva película de la saga, porque directamente puedes verla desde casa cuándo quieras desde plataformas de streaming como Netflix o Amazon Prime. Ya casi no hace falta ni llamar a los amigos, porque te puedes conectar online con ellos y organizar cualquier actividad por mensajes.
El mundo ha cambiado mucho y ha evolucionado al mismo tiempo. La hiperconectividad de hoy en día es increíble y tiene muchas ventajas; pero también hace más difícil desconectar del móvil y centrarse en tareas simples como estudiar.
Rutina básica para concentrarse mejor estudiando
Se puede decir que más del setenta por ciento de estímulos que distraen a la mente vienen del teléfono móvil, ya sea un mensaje, un audio de voz o las redes sociales. Pero aunque parezca imposible para muchas personas, se puede vivir alejado del mundo digital durante un par de horas al día sin que nada cambie. Es más, sí que cambia, el tiempo invertido es más óptimo y se tarda menos en cada tarea. Un proceso que da como resultado más horas libres para disfrutar con cualquier tipo de entretenimiento, o poniéndote al día en redes sociales.
Qué necesitas para concentrarte
Todavía no existe una fórmula secreta o un método infalible que haga que el cerebro se concentre y se aleje de cualquier tipo de pensamiento o estímulo externo.
El primer paso para empezar a estudiar cualquier temario es estar concentrado. Para ello se recomienda aislar la mente durante al menos treinta minutos antes de sentarse en el escritorio. De este modo el cerebro ya se ha desconectado del post de Instagram o del vídeo tutorial de YouTube sobre las mejores marcas de skincare coreana. Una opción es practicar algún tipo de relajación y respiración profunda en esos minutos previos, centrando todo tu ser en tu objetivo a corto plazo: los temas a estudiar.
Consejos para optimizar el tiempo de estudio
Actualmente existe un gran debate sobre si las tabletas pueden sustituir a los cuadernos. Algo normal, porque ya casi todos los estudiantes toman apuntes en clase con sus ordenadores y son muy pocos los que siguen usando el papel blanco, los bolis de colores y los subrayadores de color pastel.
Haz un calendario de estudio
No hay mejor forma de optimizar el tiempo que haciendo un calendario con objetivos sencillos y reales para cada día: qué temas estudiar, qué ejercicios hacer y cuándo repasar. La base es dejar cada día la última hora, o el tiempo necesario, para repasar lo estudiado en ese día y en los anteriores. Es la única forma de garantizar que el tiempo invertido sirve para algo.
Cero pantallas mientras se estudia
Es cierto que se recomienda descansar al menos diez o quince minutos cada hora y media o dos de máxima concentración. Sin embargo, el mayor error es acudir al móvil y las redes sociales en ese descanso. Hay que evitar sobreestimular al cerebro que está concentrado en el temario. Ese tiempo libre entre horas de estudio es ideal para pasear por la casa o tomar un zumo para reponer energías.
Establece prioridades antes de empezar
Antes de abrir los apuntes o encender la tableta, dedica unos minutos a identificar qué es realmente importante estudiar ese día. No todos los temas requieren el mismo nivel de profundidad ni la misma cantidad de tiempo. Ordenar las tareas por nivel de dificultad y urgencia ayuda a evitar la frustración y mejora la productividad. Además, tener claro el orden de estudio disminuye el tiempo muerto entre un tema y otro.
Divide el estudio en bloques pequeños
Estudiar durante horas seguidas suele ser poco efectivo. En lugar de eso, divide el tiempo en bloques de 25 a 40 minutos de estudio profundo seguidos de descansos cortos. Este método, además de reducir la fatiga, mejora la retención y mantiene la motivación. Con el tiempo, podrás ajustar la duración de los bloques según tu capacidad de concentración.